Eldorado empieza a tomar forma

La eficiencia de un aeropuerto no depende de su tamaño, sino de cinco elementos. Aquí les contamos cuáles….

Los 104.000 metros cuadrados de la nueva terminal internacional del Aeropuerto Eldorado de Bogotá están listos, y, sin mayores protocolos, el concesionario Opaín le entregará hoy al interventor técnico las obras terminadas, cumpliéndose así con el hito VI de la ampliación y modernización de la terminal, cuyo costo ascenderá a US$1.000 millones.

El presidente de la concesión, Juan Pulido, será el encargado de este proceso que se considera de rutina, ya que sólo se trata de la entrega de 6.000 planos y las memorias de la obra, en las cuales están detalladas todas y cada una de las intervenciones que dicta el contrato.

“Con esta obra demostraremos que un aeropuerto no es eficiente por su tamaño, sino por cinco elementos que le permiten ser más dinámico y productivo”, explicó. El espacio aéreo es el primer elemento clave para la óptima operación de un aeropuerto y lo satura o no la autorización de rutas que haga la autoridad aeronáutica y las radioayudas con que cuente para manejarlo. No se puede saturar el espacio aéreo sin tecnología, porque, literalmente, los aviones se chocan, explicó Pulido.

Otro elemento es la radioayuda, que permite aumentar el número de despegues y aterrizajes de las pistas, que en el caso de Eldorado podrían pasar de 38 a 82 operaciones por hora, implementando procedimientos por parte de los controladores en la torre, con radioayudas adecuadas.

De las plataformas depende cuántos vuelos puede recibir un aeropuerto. Eldorado tendría que migrar a un sistema de slot, que es el recomendado por la autoridad aeronáutica internacional IATA. Esto permitiría ser rígidos en las llegadas y salidas de las aeronaves.

Así, aerolínea que no cumpla con la llegada o la salida perderá el punto de embarque o su propia posición. Este proceso se convierte entonces en un sistema mucho más profesional, que exige más de la operación del aeropuerto, más de la torre de control y más de la aerolínea, explicó Pulido.

Las terminales deben ser sinónimos de comodidad, pero son sólo una parte del aeropuerto; el sistema vial de accesos y el sistema de parqueo constituyen el último elemento. Bien operados, estos cinco componentes permiten que un aeropuerto funcione bien y en ese aspecto la autoridad aeronáutica del país tiene mucho por hacer, señaló el directivo de Opaín, quien considera que de avanzar en estos aspectos y de conjugarlos, el aeropuerto Eldorado que se entregará en 2014 no se quedará chico.

“Con la obra que entregamos hoy y con la construcción de la terminal nacional, que permitirá tener una terminal unificada, el país cambiará en materia aeroportuaria. A esto se debe sumar el derribo de la actual terminal y de la torre de control, lo que sin duda abrirá la puerta para que Bogotá entre en el ranking de aeropuertos modernos y sobre todo eficientes”, explicó Pulido.

Tendremos una terminal de cinco pisos: el primero estará dedicado al reclamo de equipaje y el duty free, en el segundo estará la zona de llegada de pasajeros, el tercero será la salida de los pasajeros internacionales, el cuarto albergará el centro de control, operaciones y oficinas, y el último estará dedicado a oficinas.

Hasta ahora la inversión de el aeropuerto es de US$500 millones y la ejecución de la obra va por el 80%.

La nueva terminal tendrá 173.000 metros cuadrados de construcción que le permitirán atender a más de 30 millones de pasajeros a partir de 2014, año en que se entregará la obra al público.

  • Fuetne: Jairo Chacón González | Elespectador.com